jueves, 18 de septiembre de 2008

Crónica Aupa Lumbreiras 2008 (En Tobarra).

Después del buen sabor de boca que nos dejó el Viña-Rock de Villarrobledo, ya había ganas de más festivales. Y es que como cualquier persona conocedora de este tipo de acontecimientos, sabe que en ellos podemos encontrar muchas emociones, como diversión, compadreo, desfase, incluso supervivencia.

Todo esto nos llevó a que el pasado día 12 de septiembre del 2008 nos plantaramos en Tobarra con miles de ilusiones puestas para ver a nuestros grupos.


Llegada al festival

La carretera de acceso a la zona ya nos sorprendió bastante; un camino de tierra, donde una gran polvareda seiba levantando a cada coche que pasaba. El parking también nosllamó la atención. Era un gran descampado labrado para la ocasión, y donde al entrar el coche patinaba a causa de las piedras. Pero la gran sorpresa vino al entrar al recinto de conciertos, donde nos encontramos con un “pedregal”, nunca mejor dicho. ¡¡¡Habían conseguido montar dos escenarios!!! y el público iba estancándose a cada piedra.

Después de haber ido al Viña aquello parecía tercermundista, pero también es sabido que a los festivales no se va a que te lo den todo masticado y a los morros; hay que buscarse la vida como sea, hasta para giñar.

Realmente estaba bien aquello, a pesar de lo que uno pueda imaginar. Había un ambiente hostil, donde toda la gente va a su bola y cosas nuevas por descubrir.

Sólo nos faltaba encontrar sitio para acampar. Y elegimos la pinada de arriba, donde había mucha sombra y estaba ya inundado de tiendas.


Una vez allí.

Nos familiarizamos rápidamente con la zona; la gente alojada a nuestro alrededor era bastante simpática y, sobre todo, de fiar, que era una cosa importante. Nos ofrecieron hasta el hinchador; muy de agradecer; y estuvimos compartiendo impresiones sobre los grupos.

A esas horas ya habían comenzado los conciertos, pero hasta que no tuviéramos el campamento base instalado no iríamos. Nos perdimos alguna actuación, como el grupo Iratxo que los escuchamos mientras montábamos la tienda.

Mientras comimos, descansamos y nos colocábamos. A las 5, llegamos justo a tiempo para ver a Benito Kamelas que, con sus canciones rebeldes que hablan de libertades sociales, animó a la peña allí congregada.

En el recinto hacía mucha calor, y el sol pegaba con fuerza en la cabeza; este fue un factor importante que hizo que mucha gente esperara para ver las actuaciones que hacían más tarde.


El siguiente grupo que actuaba era Sinkope que, al igual que en el Viña, cantó las canciones más conocidas: “El carro de la vida”, “Luna gitana”, “En tarros de miel”. El bueno de Vito dejó clara una cosa cuando le tiraron una bandera de Extremadura: que su bandera sólo era el color de las flores.

Uno de los grupos que me faltaba por ver y que tenía muchas ganas era Poncho K. Hizo una actuación rápida (solo tenía 40’); la gente se animó un puñado y eso se notó en las ganas que le puso el sevillano. Cantó entre otras: “Mentiras de sal”, “Un perro como tú, “No quiero empates”, “Colegas”, “Borracho de la madrugá”.

Hasta entonces sólo reprochar el poco tiempo que tenían los grupos para realizar el repertorio. La mayoría 40’, y entre 50’ y 60’ los más conocidos e importantes.

Después de este concierto fue un buen momento para hacer un parón y volver a la tienda a ponernos un poco a tono y darnos un respiro. Una de las cosas importantes para los festivales es reponer fuerza para el próximo grupo que te interese.

Aunque Los Suaves me quedan un poco lejos por mi temprana edad, quería verlos en directo, ya que es un grupo mítico dentro del Rock estatal y que a mucha gente se le olvida. Al cantante se le notaba que se había pasado un poco con los preparativos previos al concierto, porque iba todo loco de lado a lado diciendo cosas sin sentido, incluso los de seguridad lo tuvieron que coger en repetidas ocasiones.

El único grupo que tenía 60 min. eran los Barricada, ¿porque será?, quien entienda de Rock&Roll lo sabe. Es un grupo muy típico de festivales y la gente coreó todas sus canciones; fue uno de los puntos más esperados del festival. Se repartieron el repertorio entre el Drogas y el Boni, mientras que Alfredo Piedrafita también tuvo su lugar para cantar dos temas.

El largo viaje y el cansancio se fueron juntando, y tuvimos que marcharnos sin ver a The Locos y El último Ke Zierre, en Ontinyent será.



Sábado 13 de Septiembre

El sábado ya fue otro cantar. Con la dormida que nos pegamos, salimos al pueblo a comparar provisiones. Nos hicimos una buena comida con chorizo, mortadela y atún; por la tarde para merendar Kalimocho, el cual empezó a hacer efecto en la primera actuación que vimos, Los Porretas. Con el nuevo disco en la calle interpretaron una de las nuevas, y cantaron las míticas “Somos los Porretas” y “Marihuana”.

A partir de aquí vinieron los problemas técnicos. Obrint Pas tardó casi 10 min. Cuando empezaron su actuación sólo se escuchaban algunos instrumentos, por eso la banda valenciana sólo pudo tocar un puñado pequeño de canciones. El polvo empezó a levantarse y aquello parecía una carrera de caballos.

Al acabar, dimos un paseo por las paraetas que habían sido instaladas dentro del recinto; aquello estaba lleno de cosas: camisetas, colgantes, pendientes, ropa hipi, discos, mecheros… Tuvimos que comprar algunas cosas para los compadres que no vinieron.

Kutxi Romero, de profesión bandolero, este personaje ya tan conocido en el mundillo musical, va a estrenar próximamente un disco con un nuevo grupo de flamenco-rock que se ha montado: Kutxi Romero & Ja Ta Já. En el Viña ya lo pudimos ver y esta vez teníamos ganas de volver a escuchar el repertorio de canciones que se ha currado el compadre. Pero todo se jodió. El sonido era horrible, al Kutxi no se le entendía nada, el público empezó a gritar “No se oye” y entre que nadie se sabía ninguna canción, a excepción de la versión de Leño “Maneras de vivir”, y que el sonido era nefasto, no pudimos entender nada de lo que nos quiso decir.

Por otra parte, Gatillazo, con Evaristo a la cabeza, se marcó un buen repertorio. El vasco soltó algunos chistes, e incluso dejó que algún espontáneo estuviera con él en el escenario cantando.

Al acabar esta actuación, la organización decidió hacer un parón para arreglar los problemas de sonido que estaban teniendo. Se tiraron 30 min. Acto seguido, cuando todo el mundo creía que iba a salir Albert Plà, de repente saltaron a escena The Toy Dolls, un grupo inglés que hizo buena cosa el friki y que a mucha gente le encantó, pero que a mí personalmente no me llegaron.

Seguidamente, la organización del festival preparó un réquiem para recordar y homenajear a un chaval que en la edición anterior del festival fue apuñalado por un legionario; podía haber sido cualquiera.

Albert Plá, que ya es uno de los consagrados en los festivales, divirtió a la gente con su forma de gesticular, nos hizo cantar, e incluso dar palmas rumberas. Sin duda una de las mejores actuaciones del festival. Cantó su polémica canción “La dejo o no la dejo”, que estuvo vetada durante un tiempo por su discográfica.

También vimos a S.A. desde el final del recinto, pero a Reincidentes no llegamos, porque nos fuimos de compadreo por ahí a disfrutar de la noche de Tobarra.


Al final de cuentas

Para quien quiera ir en alguna próxima edición, recomiendo este festival, aunque no quiero que nadie piense que se va allí a estar en un hotel. Para próximas ediciones se debería mejorar más el sonido y la zona de conciertos, pero por lo demás, un buen sitio para llenar el corazón de alegría.


EL COMPADRE MIGUEL (http://compadreorock.blogspot.com/)


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