Después de un largo tiempo sin acudir a un concierto decente, tuve la
ocasión de asistir ayer noche a uno de esos entablaos que llevas tiempo
esperando, Los Suaves. Un grupo con ese peso en el rock nacional, siempre es
especial, y más después que se anunciase que el fin de su trayectoria musical
podía estar a la vuelta de la esquina, no me los podía perder. Aunque a veces
te haces tantas ilusiones a priori, que cuando todo termina, te quedas con
ganas de más.
La noche se vaticinaba todo lo contrario a suave, los compadres que nos
juntamos para acudir, tuvimos que desplazarnos a casi 150km de nuestra
localidad, unas 2 horas de viaje, que luego tendríamos que rehacer al terminar
el concierto de madrugada, todo un “pateo”. Con toda la parafernalia preparada,
calimocho, camisetas suaves, entradas, anécdotas y monochapa temática suave, llegamos
a eso de las 9h pasadas a Onda. La primera faena fue cenar en un banco y
calentar un poco el cuerpo. El viejo cielo, nos respetó, aguantando la lluvia,
que tanto se había anunciado con el temporal otoñal de levante. Las ganas de
entrar al recinto y ver como estaba el percal, hizo que nada más terminar
reponer fuerzas, nos dirigiéramos al pabellón multiusos de Onda.
El lugar parecía bastante adecuado para el evento, un sitio tapado para
protegernos de la rasca nocturna, con su correspondiente escenario y con
urinarios decentes, una alegría sobretodo para las féminas. También habían
colocado un buen estante de “merchandising”, que calmaría mi gula de tener mi
primera camiseta del grupo. Comentar que el concierto era triple, por un lado
tocaría el grupo zaragozano Tako durante 1 hora, luego lo que queda de la
antigua Fuga unas 2 horas, y por último los decanos del rock nacional acabarían
matando la noche.
A la primera canción de los Tako, ya me empezaron a venir mis primeras
angustias, el sonido no era nada nítido, la voz no se llegaba a entender y todo
me hacia pensar en lo que pasaría con Los Suaves. Sin entender nada del mundillo
técnico del sonido, no llego ha comprender como se pueden llegar a escuchar tan
mal, tantos y tantos conciertos, que no pueden dar un buen espectáculo por
culpa del pésimo equipo de sonido o de la pésima regulación del mismo. A veces
no entiendo, si el que esta en la tabla con los botoncitos no escucha el mismo
concierto que yo o es que con los cascos se oye mejor, tanto cuesta hacer las
cosas bien.

Empezar a hablar del concierto de Los Suaves, es complicado, hay mucho
sentimiento personal y además su carrera es indiscutible, algo que los hace ser
uno de los grandes. Como ya había comentado, el sonido que empecé a escuchar al principio de la
velada, me hacia pensar que con los ourensanos seria mucho peor, y acerté. La
voz de Yosi, esta muy cascada con los años, y no se le puede exigir que de más
de lo que puede dar de si. Empezaron con el tema inicial, Preparados para el
Rock & Roll, allí se mostró lo que acontecería durante todo el repertorio.
Era como escuchar un video de estos que se graban con el móvil y luego se
cuelgan en el youtube y que no se escucha una mierda, pues eso era. Yosi
intentando cantar fuerte, las guitarras sonando a fatal, la batería tapando los
demás instrumentos, y bueno Charli como si no estuviera; todo esto hacia que
las canciones sonaran a destiempo y fuera muy complicado ser seguidas por el
público.
Pese a los problemas técnicos, el grupo aguanto en el complicado escenario.
Nos hicieron pasar una noche muy divertida, emocionante y en algunos momentos
llegando al éxtasis. Con otro grupo todo hubiera derivado a lo que se llama un
concierto de mierda, pero con Los Suaves, la mierda se transforma en sangre que
hizo bombear el corazón. Abordando la noche suave, destacaría tres aspectos: el
repertorio, el grupo y Yosi.
El repertorio fue uno de los puntos clave, no me esperaba canciones como Si
pudiera, El afilador, Esta vida me va a
matar, Malas noticias o Pardao, canción que por cierto nunca había escuchado en
directo. Rompieron un poco la dinámica de temas que tocan habitualmente
ofreciéndonos un track list muy bueno, en donde me quede muy satisfecho, aunque
siempre puedes llegar a tirar algún tema de menos como Viejo, Siempre igual o
Ese día piensa en mi, unas de mis preferidas.
La comunión que existe en el grupo es impresionante, se lo pasan bien
tocando, hay un compadreo entre todos y son muy cercanos al público. Cereijo y
Fernando unos profesionales como la copa de un pino, aun a sabiendas de las
cagadas de Yosi. Ellos dejan el pabellón bien alto, y siguen tocando como si
nada. Charli es el que esta más apartado de todos, aunque ayer me sorprendió a
mi y a todos los presentes, saliéndose de su rincón al lado del ampli, y
acercándose hasta el pie de micro principal para cantar el “Ya nos vamos”. Tino
aunque discreto, aporta el ritmo a las canciones y al igual que Cereijo y
Fernando, le da personalidad y calidad en lo musical.
Yosi, alma, corazón, poeta, perro viejo, antisocial, leyenda del rock y
sobre todo mártir del Rock&Roll. Si existe un cantante que ha dado su vida
por la música ese es José Manuel Domínguez, “Yosi”; posiblemente en cada
concierto lo da todo por el Rock y por su público, y esto se nota en fechas
como la de ayer. Aunque el sonido fuera de perros, aunque las letras sean
largas y difíciles de cantar, un Rockero como Yosi, aporta energía a caudales a
lo largo de todo el concierto. Solo se puede llegar a entender, habiendo estado
allí abajo y viéndolo morir por sus canciones. Viendo como se derrumba en Si
pudiera, cayendo al suelo; intentando explicar con gestos el Maldita sea mi
suerte; clavando el tema Palabras para Julia; olivándose de la letra en Esa
noche te perdí; dejando cantar a su público en el Dolores; y sobretodo cogiendo
la guitarra y tocando, él sólo, Pardao. Si dios existe, que no creo, tiene que
ser algo parecido a lo que es Yosi, una persona que vive, piensa y al final
escribe, para los demás. El final del concierto término como tenia que haber
empezado, pegándole una patada al micrófono y tarándolo al suelo, sabiendo que
él lo intentó dar todo.
Nos acercamos hasta la paraeta de ropa, y me pillé la misma camiseta que se
puso Yosi al final del concierto, “Me voy sin estar de vuelta, feliz como un
asesino”. Así me fui yo también de Onda sin estarme de vuelta a casa, pensando
en ir el próximo 19 de Noviembre a Valencia.
El Compadre Miguel (compadreorock.blogspot.com)